Ali and “un-ladies” night out.

En 1967, el mejor gimnasio de boxeo de Miami era el de la calle 5 en South Beach. No era el más glamoroso, ni el más amable para los ojos que se encontraban con sus paredes sucias, sus pasillos angostos y alguno que otro borracho célebre sentado en sus escaleras empinadas. El secreto de su gloria, hasta ese momento silenciosa, era el ambiente de camaradería entre los boxeadores que entrenaban ahí. Angelo Dundee, el dueño del lugar, tenía una energía que hacía que los entrenamientos y peleas se dieran casi entre amigos. Dundee entrenó a 15 campeones mundiales de boxeo, ahí mismo, en ese pequeño gimnasio de la calle 5 en South Beach, sin pretensiones. Sólo siendo fiel a su pasión.

Cuentan quienes tuvieron el privilegio de conocer aquel gimnasio, que al subir las escaleras y encontrarse a pocos metros del ring, una imagen que iba a ser invaluable, se aparecía ante los ojos. Un monumento de hombre saltando lazo de espaldas a la desembocadura de las escaleras,  en la esquina más remota del gimnasio, justo donde el sol apenas se colaba para darle un aura especial. El atleta más famoso de los tiempos: Cassius Clay, o mejor, Muhammad Ali, nombre que adoptó luego de que su unió a la organización religiosa, Nación del Islam.

Ahí entrenó para la pelea contra el campeón mundial de peso pesado en ese entonces, el famoso Sonny Liston. Esta pelea lo consagró como el mejor, al punto de que el sin modestia se declaraba como “el más grande”. Muhammad Ali, el atleta más impresionante de la Tierra según su entrenador Dundee, se hizo en Miami.

Cuando me mudé a Miami, me encontré con el boxeo, un deporte que hace rato andaba buscando. No voy al gimnasio de la calle 5, porque ya no existe, pero hay otro cerca de casa que se proclama como “World famous”. No lo sé, pero sé que por ese ring desfilan todos los días boxeadores en formación y pienso si capaz no estaré presenciando el desarrollo de alguna leyenda futura. Se llama Normandy Gym, y ahí he descubierto mucho del mundo de ese deporte en esta ciudad. Tanto que ir a las peleas del sábado por la noche en el Electricians Hall de Miami, se convirtió en un buen plan.  Muchas peleas, varios K.O’s –uno de los cuales lo protagonizó Azea Augustama, boxeador olímpico por Haití–, chicas en bikini y boxeadoras muy “femeninas”.

Un “ladies night out” que muchos dirían no es para damas.

PD Importante: Las fotos son producto del buen ojo de mi amiga y fotógrafa, Natalia Jaramillo, también aficionada a descubrir el Miami desconocido con las imágenes que siempre están ahí para dejarse atrapar.

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The best boxing gym in Miami in the year 1967 was the one on 5th Street in South Beach. It wasn’t the most glamorous, or the most pleasing to the eye with its dirty walls, narrow hallways and often decorated with the odd drunk celebrity sitting on its stairs. The secret of its silent glory up to that point, was the feeling of camaraderie between the boxers who trained there. Angelo Dundee, the owner, had an energy that made the training and sparring sessions feel as if it was amongst friends. Dundee trained 15 world boxing champions right there, in that unpretentious little gym on 5th Street in South Beach. He was only being true to his passion.

Those who had the privilege of knowing that gym say that if you walked up the stairs back then and stood near the ring, you would be met with an unforgettable sight. A monumental man jumping rope with his back to the stairs, in the furthest corner of the gym where the sun just barely snuck in to give the space and the scene a magical aura. The most famous athlete of all time: Cassius Clay, or better yet, Muhammad Ali, a name he assumed after he joined the religious movement The Nation of Islam.

That’s where he trained for the fight against the World Heavyweight champion of the day, Sonny Liston. Winning that fight put him at the top of the game, a height from which he declared himself, without any modesty, as “The Greatest”. Muhammad Ali, the most incredible athlete on Earth (according to his trainer Dundee), was made in Miami.

When I moved to Miami, I ran into boxing, a sport I had been searching for. I don’t go to the 5th Street gym because it doesn’t exist anymore, but there’s another one near my house, which declares itself to be “World Famous.” I don’t know about that, but I do know that many of today’s boxers in the making are stepping onto its ring. I wonder if I may not be witnessing the birth of a future legend. It’s called Normandy Gym and it’s where i’ve discovered a lot of this sport’s world in the city. So much so, that heading over to catch a fight at the Electricians Hall of Miami has become a pretty good plan for a Saturday night. A lot of fights, girls in bikinis, very “feminine” boxers and a few KOs -one at the hands and fists of Azea Augustama, olympic boxer representing Haiti.

A pretty peculiar “un-ladies’ night”.

Important PS: The photos are from the eye of my friend and photographer Natalia Jaramillo, also a fan who has discovered a hidden Miami full of images waiting to be captured.

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Mi ami-My ami

Miami es una ciudad que se agota para la gente que no la conoce. Es fácil tener prejuicios sobre los lugares de los que se tiene poca información, o sólo la información que nos cuentan los otros. Yo me cuento entre las personas que pensaban que Miami era sólo mar y mall. Pero ahora que vivo aquí hace escasos 9 meses, siento que es mi responsabilidad hablar de lo que es Miami en realidad. Más allá de South Beach y de la Calle 8, Miami es una ciudad que esconde historias increíbles. Es algo que observé y pienso que, como dice el gran M. K. Asante,- periodista, autor, director- “cuando haces una observación, tienes una obligación”. Mi obligación ahora es contar de qué se trata Miami. Mi Miami. My ami.

Miami is an easy city to underestimate for those who don’t know it. It’s easy to have prejudices about places which we don’t know much about or of which we receive second hand information. I include myself among those who thought Miami was just beaches and malls. But now that I have been here for at least 9 months, I feel that is my responsibility to talk about what Miami really is. More than South Beach and la Calle 8, Miami is a city that holds amazing stories. This is something I have observed and I think, as the great M. K. Asante –journalist, author, filmmaker- says, “when you make an observation, you have an obligation”. My obligation now is to tell what Miami is really all about. My Miami. My ami.